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miércoles, 28 de agosto de 2013

3 ejercicios para hacer en la oficina

Si tu ánimo cae en picada durante la jornada laboral, es hora de una sesión rápida de ejercicio; y no hace falta usar tenis para salir a correr. Joy Keller, entrenador personal certificado y maestro de yoga en San Diego, California, EE.UU., te presenta estos sencillos movimientos para poner en práctica ¡ya!



Twist simple de torso

1. Siéntate derecho en una silla, con los pies apoyados en el piso, e inhala.

2. Exhala y gira lentamente hacia la derecha. Mantén el cuello y los hombros relajados. Gira sólo hasta donde el movimiento te resulte cómodo y mantén la posición el tiempo que tardes en inhalar y exhalar cinco veces.

3. Regresa lentamente a la posición inicial y repite el movimiento hacia el otro lado.
Fortalecimiento de la espalda alta
1. Siéntate derecho en una silla. Inhala profundamente y mantén el vientre apretado.

2. Entrelaza tus manos en la nuca. Mantén tus costillas contraídas; no dejes que éstas se proyecten hacia afuera.

3. Presiona tu cabeza contra tus manos e inclínate lentamente hacia atrás. Comienza el movimiento desde la cadera, no sólo desde la espalda alta, y repítelo de tres a cinco veces.

4. A continuación, levanta tus brazos flexionados hacia los lados, imitando un cacto o los postes de anotación del futbol americano.

5. Echa hacia atrás los brazos, presionando tus omóplatos como si quisieras juntarlos. Mantén la posición mientras cuentas hasta tres. Haz diez repeticiones.
Estiramiento de la cadera
1. Coloca la rodilla derecha en el piso, junto a tu escritorio. Si no te sientes cómodo, coloca algo acolchonado bajo la rodilla. Equilíbrate doblando la pierna izquierda y apoyando ese pie en el piso hacia el frente.

2. Apoya tu mano izquierda sobre tu cadera en el pliegue que forma con la parte alta del muslo y empuja hacia atrás. Mientras lo haces, inclina la pelvis hacia abajo.

3. Inhala y, con un movimiento circular, levanta el brazo derecho. Gira la cabeza a la izquierda y exhala e inhala. Baja el brazo y vuelve a colocarlo a un costado. Haz cinco repeticiones.

4. Cambia de lado. La actividad física en el lugar de trabajo aumenta la productividad hasta un 52%.

jueves, 1 de agosto de 2013

Respirar, dormir y comer bien: los anti-estrés

El estrés es una parte inevitable de nuestra vida cotidiana. Ya se trate de estudiar para los exámenes finales, la gestión de un gran proyecto en el trabajo o hacer frente a situaciones estresantes diversas, el estrés crónico puede suponer pagar un alto peaje en nuestra salud mental y física.

¡Buenas noticias! Tienes un montón de opciones para la gestión del estrés y para conseguir recuperar el control.

El primer paso es reconocer e identificar tu estrés. Las alteraciones del sueño, la irritabilidad, pensamientos pesimistas o autocríticos con frecuencia, tensión muscular, dolores de cabeza y dificultad para concentrarse son indicadores de que el estrés ya está en tu vida. Además. Recuerda que hay muchos otros síntomas ocultos del estrés.


La importancia de la respiración

Toma algunas respiraciones profundas. Cuando estamos estresados, nuestra respiración se vuelve superficial, lo que da lugar a una mayor tensión muscular, dolores de cabeza y ansiedad. Puedes contrarrestar esto y poner tu cuerpo en un estado más relajado al disminuir el ritmo de respiración, tratando de respirar profundamente. Esta estrategia se puede utilizar en cualquier lugar y en cualquier momento, y funciona en sólo cuestión de minutos.

Organízate. Tómate unos minutos al comienzo de cada día para averiguar cuáles son tus prioridades. Haz una lista de cosas que hacer y realízalas una por una. Comienza con tu tarea más importante. Prioriza. Ten en cuenta que las tareas urgentes en apariencia pueden, en realidad, no ser tan importantes. Al ponerlas por escrito, podemos ver mejor su verdadera importancia ¿Puede esa tarea esperar y no pasa nada si la hacemos otro día? ¡Si es así, déjalo!

Todo trabajo, nada diversión. O todo vida profesional y cero vida personal. ¿Es este tu caso? ¡Error! El equilibrio es crucial para el manejo del estrés. Cada uno de nosotros necesita un equilibrio entre el trabajo y el ocio, las relaciones sociales la soledad, la activación y la relajación. Trata de sacar tiempo para cada uno de estos aspectos de tu vida, aunque sea sólo durante 10 minutos cada día. Tan solo 10 minutos de tiempo a solas te pueden dar el impulso que necesitas para minimizar tu estrés.

Duerme el tiempo suficiente y necesario. Sueño y estrés están estrechamente relacionados. Ya sabemos que el estrés repercute en problemas de sueño, y asimismo el establecimiento de buenos hábitos de sueño puede ayudar a mediar en los síntomas de estrés y evitar el mal humor.

Alimentación equilibrada

Cuando estamos estresados ​​a menudo comemos mal, con una alimentación poco saludable o comiendo en exceso. Una alimentación adecuada y equilibrada puede ayudar al cerebro y al cuerpo a funcionar mejor, lo que desemboca en la reducción de los niveles de estrés y una mejor concentración.

La ingesta de proteínas se relaciona con liberación de dopamina y adrenalina, que ayudan a aumentar la agudeza mental y la energía. Entre los alimentos ricos en proteína se encuentran las claras de huevo, leche baja en grasa, yogur y queso, soja y tofu, salmón, pollo, carne de ternera y cerdo.

Los carbohidratos se descomponen en glucosa, que el cerebro utiliza como su principal fuente de energía. Esto significa que los niveles de glucosa deben permanecer constantes durante todo el día. Come sólo cuando tengas hambre e incluye aperitivos sabiendo que tienen una mezcla de proteínas y carbohidratos (Por ejemplo frutas, cereales integrales y verduras). Trata de evitar los dulces y las bebidas gaseosas, ya que se digieren rápidamente y sólo dan lugar a una explosión corta de energía sin aportar nutrientes.

Y recuerda que los nutrientes son llevados por todo el cuerpo gracias al agua, por lo que debes tratar de beber al menos ocho vasos de agua al día.

Actividad física

Algunos modos de actividad física, que son desestresantes comunes, incluyen clases para la mente y el cuerpo, como son el yoga, tai-chi, pilates y ejercicios cardiovasculares como correr y nadar. Las técnicas de respiración que se utilizan en estos ejercicios ayudan a aumentar la cantidad de oxígeno en la sangre. La creación de esta conciencia cuerpo-mente tiende a aumentar la sensación de relajación y bienestar.

Sin embargo, la única técnica que te permite observar tu respiración en tiempo real y por tanto poder mejorarla de manera rápida, efectiva y para siempre es el Biofeedback de optimización respiratoria. Pruébalo y benefíciate de sus ventajas, consiguiendo adquirir el patrón óptimo de respiración.


La actividad física también aumenta tus endorfinas, ya que afecta positivamente a los neurotransmisores en el cerebro, al igual que un antidepresivo, pero sin tener que tomarte una pastilla, con sus consabidos efectos secundarios. Se recomienda un mínimo de 150 minutos de ejercicio cardiovascular (intensidad moderada) cada semana, es decir, 2 horas y media ¡por semana! No tienes excusa. Cualquier ejercicio vale, como una vuelta a la manzana, subir escaleras, un paseo diario de vuelta a casa…Recuerda que tu cuerpo puede combatir mejor el estrés cuando estás en forma.

Pablo Muñoz Gacto