El estrés es una parte inevitable de nuestra vida cotidiana.
Ya se trate de estudiar para los exámenes finales, la gestión de un gran
proyecto en el trabajo o hacer frente a situaciones estresantes diversas, el
estrés crónico puede suponer pagar un alto peaje en nuestra salud mental y
física.
¡Buenas noticias! Tienes un montón de opciones para la
gestión del estrés y para conseguir recuperar el control.
El primer paso es reconocer e identificar tu estrés. Las
alteraciones del sueño, la irritabilidad, pensamientos pesimistas o
autocríticos con frecuencia, tensión muscular, dolores de cabeza y dificultad
para concentrarse son indicadores de que el estrés ya está en tu vida. Además.
Recuerda que hay muchos otros síntomas ocultos del estrés.
La importancia de la respiración
Toma algunas respiraciones profundas. Cuando estamos
estresados, nuestra respiración se vuelve superficial, lo que da lugar a una
mayor tensión muscular, dolores de cabeza y ansiedad. Puedes contrarrestar esto
y poner tu cuerpo en un estado más relajado al disminuir el ritmo de
respiración, tratando de respirar profundamente. Esta estrategia se puede
utilizar en cualquier lugar y en cualquier momento, y funciona en sólo cuestión
de minutos.
Organízate. Tómate unos minutos al comienzo de cada día para
averiguar cuáles son tus prioridades. Haz una lista de cosas que hacer y
realízalas una por una. Comienza con tu tarea más importante. Prioriza. Ten en
cuenta que las tareas urgentes en apariencia pueden, en realidad, no ser tan
importantes. Al ponerlas por escrito, podemos ver mejor su verdadera
importancia ¿Puede esa tarea esperar y no pasa nada si la hacemos otro día? ¡Si
es así, déjalo!
Todo trabajo, nada diversión. O todo vida profesional y cero
vida personal. ¿Es este tu caso? ¡Error! El equilibrio es crucial para el
manejo del estrés. Cada uno de nosotros necesita un equilibrio entre el trabajo
y el ocio, las relaciones sociales la soledad, la activación y la relajación.
Trata de sacar tiempo para cada uno de estos aspectos de tu vida, aunque sea
sólo durante 10 minutos cada día. Tan solo 10 minutos de tiempo a solas te
pueden dar el impulso que necesitas para minimizar tu estrés.
Duerme el tiempo suficiente y necesario. Sueño y estrés están
estrechamente relacionados. Ya sabemos que el estrés repercute en problemas de
sueño, y asimismo el establecimiento de buenos hábitos de sueño puede ayudar a
mediar en los síntomas de estrés y evitar el mal humor.
Alimentación equilibrada
Cuando estamos estresados a menudo
comemos mal, con una alimentación poco saludable o comiendo en exceso. Una
alimentación adecuada y equilibrada puede ayudar al cerebro y al cuerpo a
funcionar mejor, lo que desemboca en la reducción de los niveles de estrés y
una mejor concentración.
La ingesta de proteínas se relaciona con liberación de
dopamina y adrenalina, que ayudan a aumentar la agudeza mental y la energía.
Entre los alimentos ricos en proteína se encuentran las claras de huevo, leche
baja en grasa, yogur y queso, soja y tofu, salmón, pollo, carne de ternera y
cerdo.
Los carbohidratos se descomponen en glucosa, que el cerebro
utiliza como su principal fuente de energía. Esto significa que los niveles de
glucosa deben permanecer constantes durante todo el día. Come sólo cuando
tengas hambre e incluye aperitivos sabiendo que tienen una mezcla de proteínas
y carbohidratos (Por ejemplo frutas, cereales integrales y verduras). Trata de
evitar los dulces y las bebidas gaseosas, ya que se digieren rápidamente y sólo
dan lugar a una explosión corta de energía sin aportar nutrientes.
Y recuerda que los nutrientes son llevados por todo el
cuerpo gracias al agua, por lo que debes tratar de beber al menos ocho vasos de
agua al día.
Actividad física
Algunos modos de actividad física, que son desestresantes
comunes, incluyen clases para la mente y el cuerpo, como son el yoga, tai-chi,
pilates y ejercicios cardiovasculares como correr y nadar. Las técnicas de
respiración que se utilizan en estos ejercicios ayudan a aumentar la cantidad
de oxígeno en la sangre. La creación de esta conciencia cuerpo-mente tiende a
aumentar la sensación de relajación y bienestar.
Sin embargo, la única técnica que te permite observar tu
respiración en tiempo real y por tanto poder mejorarla de manera rápida,
efectiva y para siempre es el Biofeedback de optimización respiratoria.
Pruébalo y benefíciate de sus ventajas, consiguiendo adquirir el patrón óptimo
de respiración.
La actividad física también aumenta tus endorfinas, ya que
afecta positivamente a los neurotransmisores en el cerebro, al igual que un
antidepresivo, pero sin tener que tomarte una pastilla, con sus consabidos
efectos secundarios. Se recomienda un mínimo de 150 minutos de ejercicio
cardiovascular (intensidad moderada) cada semana, es decir, 2 horas y media
¡por semana! No tienes excusa. Cualquier ejercicio vale, como una vuelta a la
manzana, subir escaleras, un paseo diario de vuelta a casa…Recuerda que tu
cuerpo puede combatir mejor el estrés cuando estás en forma.
Pablo Muñoz Gacto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario